Cosquín Rock 2026: crónica de un ritual que hizo latir a la montaña
Con una convocatoria de más de 90.000 personas, el festival más grande de Latinoamérica celebró su edición 26.
Entre el pogo, el ritual y encuentros históricos, las sierras de Córdoba volvieron a ser el epicentro de la música regional.
Desde el trayecto por la autopista Córdoba-Carlos Paz, el aire ya se siente distinto. El pulso del rock comienza a latir con fuerza y la montaña parece marcar el ritmo de lo que, año tras año, se consolida como el evento cultural más esperado del país. En el Aeródromo de Santa María de Punilla, el Cosquín Rock 2026 escribió un nuevo capítulo memorable, demostrando que este ritual está más vigente que nunca.
Un inicio con mística y "Realeza" rockera
El camino de entrada, una procesión de dos kilómetros flanqueada por vendedores de remeras, gorras y el clásico brindis en vaso térmico, sirve como calentamiento para lo que sucede dentro.
El Día 1, que coincidió con San Valentín, tuvo entre los primeros artistas a Marilina Bertoldi. Con un look “Miss Cosquín 2026” (banda de reina, peluca rubia despampanante y un maquillaje exuberante), Marilina deslumbró en el escenario Montaña. Tras un set cargado de power rock, la artista se despidió repartiendo flores blancas, sellando un pacto de amor eterno con sus seguidores bajo el sol de la tarde.
El Escenario Norte: entre la ironía de Lali y el "resucitado" Levinton
Uno de los momentos más comentados de la edición fue la performance de Joaquín Levinton. El líder de Turf ingresó al escenario en ambulancia, en un acting desopilante que aludía a su reciente problema de salud. Salió de la camilla vestido de blanco inmaculado para disparar hit tras hit, devolviéndole al público una energía deslumbrante.
Por su parte, Lali incendió la noche con un show de nivel internacional. Con coreografías milimétricas y efectos visuales, la artista no esquivó la polémica: lució un vestido confeccionado con impresiones de titulares de periódicos, una respuesta estética y política a las críticas recibidas. Su set fue una demostración de fuerza pop-rock que terminó de conquistar a las sierras en el horario central.
Cruces históricos: la magia de los invitados
La "comunión federal" de la que hablaron Los Caligaris durante su cierre se vio reflejada en las colaboraciones inesperadas: Abel Pintos con Lula Bertoldi en unaversión estremecedora de "Amor Ausente". Luego, Abel junto a Ale Kurz conla sorpresa del festival: un cover épico de "JiJiJi". Ciro y los Persas con Ricardo Mollo, el encuentro de titanes en el tema "Morella". El Kuelgue invitó a Emi Brancciari para interpretar una versión fresca de "Mil Horas" y luego subió Lito Nebbia, brindando el momento de mayor respeto y ovación para el padre del rock nacional.
La "hora mágica” y el sueño de Abel en el Cosquín Rock
El atardecer en las sierras tuvo nombre propio: Ciro y los Persas. En la "hora mágica", el Escenario Sur se encendió con un repaso por toda su trayectoria, incluyendo un cover de "Me mata limón" (Los Redondos). El momento cumbre llegó cuando Ciro invitó al escenario al gran Ricardo Mollo para interpretar "Morella", sellando una de las postales más fuertes del festival.
Por otro lado, el debut de Abel Pintos en el Cosquín Rock fue pura emoción. Feliz de cumplir su sueño de estar en la grilla, Abel convocó a una multitud diversa y familiar. En el escenario Boomerang, el cantante cumplió el sueño de debutar en el evento. Rodeado de familias y nuevos públicos, Abel brindó carisma y calidez, demostrando que el Cosquín Rock es, por sobre todo, un lenguaje universal que no entiende de fronteras de género.
Babasónicos brindó un gran espectáculo y convocó a una multitud frente al escenario Norte en horario central.
El desembarco internacional: es por ahí
El festival no solo miró hacia adentro. Desde Escocia, Franz Ferdinand hizo escala en el escenario Montaña para presentar su nuevo disco The Human Fear (2025), mezclando sus clásicos con una elegancia post-punk que puso a bailar a todos.
Para el cierre electrónico de la madrugada, The Chemical Brothers transformaron el aeródromo en una rave de vanguardia con una experiencia audiovisual sin precedentes.
La banda colombiana Morat también tuvo su espacio en la grilla del domingo, con una gran concurrencia de público.
El Cuarteto de Nos brindó un gran show de una hora y media en el escenario Montaña. Interpretaron todos sus éxitos y el público coreó todas las canciones, logrando una gran fiesta de la música en el primer día del Cosquín Rock.
Los Caligaris cerraron el escenario Norte pasada la medianoche del sábado con un deslumbrante show con toda la fiesta, el color y el ritmo que nos tiene acostumbrados.
La banda recordó sus numerosas actuaciones en el Cosquín Rock y agradeció mucho a sus seguidores por hacerles el aguante todos estos años. Además, recordaron que el próximo agosto cumplirán 29 años de trayectoria.
Conclusión: el deseo de volver
La edición 26 del Cosquín Rock no fue solo una serie de conciertos, fue un recordatorio de que la música es un lenguaje universal. Entre la ropa negra, las riñoneras, el pogo y el brindis con el vaso del festival, quedó grabado en el corazón de los miles de asistentes el deseo de volver a encontrarse "al calor de las masas" el próximo año.