Córdoba

Alarma en fintechs por los niveles de mora: preocupación en Ualá

El dato refleja el fenómeno de la suba sostenida de la mora en el crédito al consumo, especialmente en aquellas compañías que operan fuera del sistema bancario tradicional.

El problema no se limita a una sola empresa. Según informes privados, el segmento de crédito no bancario muestra los niveles más altos de incumplimiento.

En ese universo, además de Ualá, también aparecen firmas del rubro retail como Megatone, con índices de irregularidad cercanos al 46%, y grupos comerciales como Cencosud, con cifras en torno al 23%.

Incluso otras compañías financieras no tradicionales presentan dificultades:

Credicuotas: cerca del 35% de mora

Tarjeta Naranja: alrededor del 19%

Mercado Libre: cerca del 15%

Los datos muestran que la morosidad en entidades no financieras ya supera el 27% en promedio, muy por encima de los niveles del sistema bancario, donde ronda el 10,6%.

Esto evidencia que el problema no es aislado, sino estructural: las familias priorizan qué deudas pagar y tienden a cumplir primero con compromisos que les permiten mantener acceso al crédito, relegando otros consumos financiados.

Aunque el foco principal está en el consumo, el fenómeno empieza a trasladarse también al mundo empresarial. En el caso de las compañías, la mora crece a un ritmo más moderado, pero ya muestra señales de alerta, especialmente en pymes de sectores como comercio, construcción e industria.

Mientras las grandes empresas mantienen niveles bajos de incumplimiento, las medianas y pequeñas enfrentan mayores dificultades para sostener sus obligaciones financieras.

Detrás de esta situación aparece una combinación compleja: tasas de interés elevadas, especialmente en el crédito no bancario, pérdida del poder adquisitivo financiamiento caro y de largo plazo.

En muchos casos, los consumidores toman créditos o compran en cuotas que, con el paso del tiempo, terminan pesando más en sus ingresos de lo previsto, lo que deriva en atrasos o directamente en incumplimientos.

El avance de la morosidad no solo golpea a las empresas: también tiene un efecto directo en la economía. A mayor nivel de incumplimiento, suben las tasas, se encarece el financiamiento y se retrae el consumo.

Así, el sistema entra en un círculo complejo: menos capacidad de pago, más mora y condiciones de crédito cada vez más duras, en un contexto donde fintech como Ualá y empresas del consumo aparecen en la primera línea del problema.

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