El árbitro que no pudo entrar a EE. UU. fue recibido como un héroe nacional
Lo que comenzó como una de las historias más polémicas en la previa del Mundial 2026 tuvo un capítulo inesperado en Somalia. Omar Abdulkadir Artan, el árbitro que no pudo ingresar a Estados Unidos pese a haber sido designado oficialmente por la FIFA para el torneo, regresó a su país y fue recibido con muestras de apoyo que sorprendieron incluso fuera del ámbito futbolístico.
Apenas aterrizó en Mogadiscio, cientos de personas se acercaron al aeropuerto para darle la bienvenida. Entre banderas, flores y cánticos, el juez somalí fue ovacionado por compatriotas que transformaron su regreso en un acto de reconocimiento público.
Sin embargo, la recepción no terminó allí. Horas más tarde, Artan fue homenajeado en el principal estadio de la capital somalí, donde una multitud estimada en más de 50 mil personas se reunió para expresarle su respaldo. Las imágenes recorrieron el mundo y mostraron al árbitro saludando desde el campo de juego mientras era aplaudido por miles de aficionados.
El episodio contrastó con lo ocurrido pocos días antes. Artan había viajado con la ilusión de convertirse en el primer árbitro de Somalia en dirigir un partido de una Copa del Mundo. Su nombre figuraba entre los jueces seleccionados por la FIFA para el certamen, pero al arribar a Miami fue retenido durante varias horas y finalmente se le negó el ingreso al país.
La decisión provocó repercusiones tanto en Somalia como en el ambiente futbolístico internacional. La Federación Somalí de Fútbol calificó la situación como un duro golpe para el deporte del país, mientras que distintas autoridades expresaron su respaldo al árbitro.
Lejos de mostrarse derrotado, Artan eligió enviar un mensaje de optimismo. Durante los actos de bienvenida agradeció el apoyo recibido y aseguró que continuará trabajando para volver a tener una oportunidad en la máxima competencia del fútbol mundial.
El reconocimiento popular convirtió su regreso en una verdadera celebración nacional. Lo que parecía el final de una historia marcada por la frustración terminó transformándose en una jornada de homenaje para un árbitro que, aun sin haber dirigido un solo partido del Mundial, se convirtió en símbolo de orgullo para gran parte de su país.
La imagen de Artan recorriendo el estadio ante decenas de miles de personas quedó como una de las postales más llamativas de las primeras jornadas de la Copa del Mundo. Un recibimiento poco habitual para un árbitro, pero que reflejó el impacto que tuvo en Somalia la frustrada participación de quien estaba a punto de hacer historia para el fútbol de esa nación africana.