Adiós al Indio Solari: las últimas entrevistas al líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota
La muerte de Carlos Alberto "Indio" Solari, líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, a los 77 años en su casa de Parque Leloir sacude los cimientos de la cultura popular argentina. El enigma, la poesía cruda y esa complicidad ciega con las multitudes que configuraron el "pogo más grande del mundo" entran hoy en una dimensión de mito absoluto.
Aunque en los últimos años su salud —marcada por el avance implacable del Parkinson— lo mantuvo recluido en su búnker creativo y lejos de los escenarios desde aquel histórico concierto de Olavarría en 2017, el excantante de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota nunca se calló. A través de apariciones muy cuidadas en el streaming y la radio, el Indio dejó un testamento conceptual lúcido, político y descarnado sobre su propio final.
Repasamos los tres últimos grandes mano a mano donde el "Mister" desnudó su presente y anticipó, fiel a su estilo, el inevitable desenlace.
Con Julio Leiva en "Caja Negra" (Enero 2024)
Fue el cierre definitivo del ciclo de entrevistas de Filo News y, quizás, la charla más profunda y dolorosa que brindó en el último tiempo. Grabada en la penumbra de su estudio, Solari dejó frases imborrables sobre la vejez en el rock y la convivencia con "el míster Parkinson".
"A mí nunca me gustaron los artistas viejos que se hacen los rockeros. A mí me dan un poco de pena. Me parece que es una cosa de jóvenes. Por eso me retiré del escenario", disparó sin vueltas.
En esa entrevista, admitió el deterioro de su cuerpo con una honestidad brutal: "Estoy como el culo. Yo he nadado en aguas abiertas y ahora no eso puedo hacer. Agarrá el libro, poné Parkinson y te va a decir todo lo que te pasa". Sin embargo, el broche de oro de aquel encuentro fue una declaración que hoy resuena con fuerza de profecía: "Yo sé lo que tengo que saber para estar vivo. Alguna vez dije que me gustaría que la muerte me encuentre vivo".
Con Pedro Rosemblat en "Gelatina" (Octubre 2024)
Transmitida en el marco del Día de la Lealtad, esta entrevista caló hondo en el pulso político del país y ratificó la vigencia del pensamiento del Indio ante el escenario neoliberal actual. Fiel defensor de las juventudes y de la militancia cultural, Solari analizó el desencanto social con la política tradicional.
Habló sobre el voto actual: "La gente está cansada de la rosca y eligen cualquier cosa que parezca novedosa. Nos han dicho en la cara que nos van a joder y los votaron" y se autodefinió como "un artista peronista. Los artistas peronistas somos los que damos lo que tenemos para dar, la gloria que tenemos para ofrecer, y no mucho más que eso".
En esa entrevista también brindó un concepto del arte: "Yo he tenido bandas de combate, no he tenido bandas de entretenimiento. No me parece bueno tener entretenida a la gente mientras le están metiendo la mano en el bolsillo".
Con Andy Kusnetzoff en "Perros de la Calle" (Diciembre 2025)
Fue, sin saberlo, su última gran irrupción mediática y la que dejó la definición más desgarradora sobre su propio final. El 5 de diciembre de 2025, tras una persistente gestión de la producción del programa de Urbana Play, el Indio recibió a Andy Kusnetzoff en la intimidad de su estudio para una charla que navegó directo hacia la finitud, el dolor físico y el tiempo restante.
Allí, el exlíder ricotero recurrió a una de sus metáforas más lúcidas y poéticas para explicar cómo administraba sus pocas energías bajo el avance del Parkinson:
"A mi edad, la vida ya no es una cuenta corriente donde uno sigue sumando. La vida es una chequera. Y yo sé perfectamente que me quedan pocos cheques en la libreta. Por eso, cada vez que firmo uno —ya sea para hacer una canción, para dar una nota o para pasar tiempo con la gente que amo— tengo que pensar muy bien dónde lo pongo. No estoy para gastar hojas en estupideces".
En esa misma entrevista, Solari conmovió al desmitificar el temor a la muerte ("cuando tengas 76 años vos tampoco le vas a tener miedo", le lanzó a Andy) y ratificó que su único analgésico seguía siendo el laboratorio musical, dejando miles de archivos guardados para "las futuras generaciones de Místeres".