Síntomas que la economía real no arranca: construcción y créditos en picada
La economía de la calle, la que se siente en las obras, en las corralones y en las inmobiliarias, vuelve a mostrar señales de alarma.
Mientras el gobierno nacional de Javier Milei insiste con indicadores de estabilidad macroeconómica, los datos de la construcción y del crédito hipotecario reflejan otra realidad: caída de actividad, freno de inversiones y menos acceso a la vivienda.
Los despachos de cemento en Argentina volvieron a desplomarse en abril y encendieron luces rojas en uno de los sectores más sensibles para medir el movimiento económico real.
Según datos de la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland (AFCP), los despachos de cemento cayeron 13,1% en abril de 2026 respecto al mismo período del año anterior. El gráfico muestra además una tendencia descendente que se profundiza desde comienzos de año.
El sector de la construcción, históricamente ligado a la generación de empleo y al movimiento de consumo, aparece golpeado por la caída de la obra privada, el freno de proyectos y la dificultad para acceder al financiamiento.
Menos obras, menos consumo y más incertidumbre
La baja en los despachos de cemento no es solo un dato técnico: representa menos viviendas en construcción, menos ampliaciones, menos desarrollos inmobiliarios y menos trabajo para miles de familias vinculadas al rubro.
Empresarios del sector advierten que la parálisis comienza a sentirse en toda la cadena: corralones, albañiles, arquitectos, desarrollistas y proveedores.
A esto se suma el impacto de los costos dolarizados, la caída del poder adquisitivo y la incertidumbre económica que frena decisiones de inversión.
Otro de los indicadores que refleja el enfriamiento del mercado es el crédito hipotecario UVA.
Según datos elaborados por Empiria en base al Banco Central (BCRA), los préstamos hipotecarios cayeron abruptamente en los últimos meses. Luego de un rebote registrado entre fines de 2024 y parte de 2025, el volumen volvió a derrumbarse.
El gráfico muestra que en abril de 2026 los créditos hipotecarios alcanzaron apenas 122 millones de dólares, una caída del 56% respecto al pico reciente y muy lejos de los niveles de 2018.
Incluso, comparado con aquel máximo histórico impulsado durante el auge de los UVA, el derrumbe ronda el 80%.
Con salarios deteriorados, cuotas difíciles de sostener y requisitos bancarios cada vez más restrictivos, el acceso a la vivienda vuelve a quedar fuera del alcance de gran parte de la clase media.
La combinación entre caída de la construcción y desplome del crédito hipotecario genera preocupación en el mercado inmobiliario y en sectores productivos que dependen directamente de la actividad.
Mientras tanto, la economía financiera muestra señales de estabilidad, pero la economía real —la de las obras, el empleo y el consumo— todavía no logra arrancar.